Donde 24 emperadores gobernaron un imperio, tras murallas que aún hoy se pueden cruzar a pie: Ciudad Prohibida, Gran Muralla y hutongs milenarios en la capital de China.
Pekín da para mucho más de lo que parece a primera vista. Esta es nuestra prioridad si el tiempo aprieta:
El complejo palaciego más grande del mundo, residencia de los emperadores Ming y Qing durante casi 500 años. Se entra por la Puerta Meridiana y se recorre siguiendo el eje norte-sur hasta el Jardín Imperial. Las entradas se venden solo online y se agotan con frecuencia — conviene reservarlas con varios días de antelación. Calcula al menos 3 horas, y ve a primera hora de la mañana para evitar los grupos.
La explanada urbana más grande del mundo, justo al sur de la Ciudad Prohibida. Controles de seguridad estrictos con paso de pasaporte. Combina bien con la Ciudad Prohibida en la misma mañana.
La colina artificial construida con la tierra excavada del foso de la Ciudad Prohibida. Desde el pabellón central se obtiene la mejor panorámica de los tejados dorados del palacio imperial — el mirador con el que arrancan casi todas las postales de Pekín. 20-30 minutos son suficientes.
Un parque de 273 hectáreas donde los emperadores realizaban rituales anuales por buenas cosechas. El Salón de Oración por las Buenas Cosechas, con su tejado circular de azulejos azules sin un solo clavo, es la imagen más reconocible. Entra por la puerta este y ve temprano: es cuando los propios pekineses practican tai chi y bailan en los jardines.
La residencia de recreo de la emperatriz Cixi, con el lago Kunming, el Puente de los 17 Arcos y el Largo Corredor pintado. Es extenso — calcula medio día — y funciona mejor en primavera u otoño.
Restaurada, con menos turistas que Badaling y teleférico, telesilla y tobogán para subir o bajar. A 70-90 km de Pekín, se hace en una mañana o tarde. Entrada 45 CNY, autobús lanzadera 15 CNY ida y vuelta, teleférico o telesilla-tobogán desde 120 CNY ida y vuelta. La sección que recomendamos para la mayoría de viajeros.
La más cercana y mejor conectada (tren de alta velocidad desde Pekín), pero también la más concurrida y la más "renovada" en apariencia. Entrada 40 CNY. Tiene sentido si vas muy justo de tiempo.
Tramos sin restaurar junto a otros reconstruidos, senderos largos y mucha menos gente. Entrada 55-65 CNY según temporada. Para quien quiera caminar de verdad y evitar por completo las multitudes.
Si solo tuvieras una experiencia que elegir en Pekín además de los grandes monumentos, que sea perderte a pie por los hutongs al atardecer y terminar con una cena de pato laqueado — es la experiencia que mejor resume la ciudad, por encima de cualquier visita puntual.
Callejones tradicionales reconvertidos en cafés, tiendas de diseño y bares. Nanluoguxiang es el más turístico y animado; Wudaoying, algo más al norte, mantiene un ambiente más local — una alternativa recomendable si ya conoces el primero.
Dos torres de vigilancia horaria del siglo XIII, en el corazón de los hutongs de Gulou. Subir a la Torre del Tambor ofrece una de las mejores vistas de tejados grises de la ciudad.
Zona de lagos rodeada de hutongs, bares con terraza y alquiler de barcas de pedales. De día es tranquilo; de noche se llena de luces y música.
Antiguo complejo industrial de la era soviética reconvertido en el distrito de arte contemporáneo de Pekín: galerías, murales y esculturas al aire libre. Medio día es suficiente, y funciona bien como contraste tras dos días de templos y palacios.
El barrio de vida nocturna, moda y restaurantes internacionales de Pekín, con la zona comercial de Taikoo Li como epicentro. Buena base si buscas alojamiento con ambiente moderno.
Si solo pudieras visitar un templo más aparte del Templo del Cielo, que sea este: el templo budista tibetano más importante fuera del Tíbet, antigua residencia de un príncipe Qing. Incienso, monjes y un Buda de sándalo de 26 metros en la sala final.
Justo al lado de Yonghegong, mucho más tranquilo, con estelas de piedra grabadas con los nombres de quienes aprobaban los exámenes imperiales.
El mercado de antigüedades y curiosidades más conocido de Pekín, abierto sobre todo los fines de semana de madrugada. Regatear es la norma, no la excepción.
Puestos de comida callejera en plena calle comercial peatonal, con opciones convencionales (jiaozi, brochetas) y otras más extremas pensadas para turistas.
Varias plantas de perlas, seda y electrónica, cerca del Templo del Cielo. Útil para combinar ambas visitas en la misma mañana.
Calle histórica de anticuarios, caligrafía, pinceles y sellos de piedra tallada, con fachadas de estilo Qing restauradas. Mucho más tranquila que Panjiayuan y con un punto más refinado, ideal si buscas papelería tradicional o grabados en vez de curiosidades variadas.
Pekín tiene un clima continental extremo: veranos calurosos y húmedos, inviernos secos y muy fríos. Las mejores épocas son abril-junio y septiembre-octubre, con cielos más despejados y temperaturas suaves. Julio y agosto son calurosos y con más lluvia; diciembre-febrero pueden bajar de los -10°C.
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