El Palacio de Potala dominando Lhasa, lagos turquesa a más de 4.500 metros y la cara norte del Everest, sin las masas de la vertiente nepalí.
Visado chino ordinario más el Permiso de Viaje al Tíbet (TTP), que solo puede tramitar una agencia con sede en Lhasa una vez tienes vuelo o tren confirmado. Para zonas como el Campo Base del Everest o el Monte Kailash se añaden permisos adicionales que la propia agencia gestiona.
Tíbet suele cerrarse a turistas extranjeros durante un periodo cada año, habitualmente en febrero o marzo, coincidiendo con el Año Nuevo tibetano. Verifica las fechas del año en curso antes de planificar el viaje.
En avión desde Pekín, Chengdu, Xi'an, Shanghái o Kunming, o en el espectacular tren Qinghai-Tíbet desde Xining o Chengdu, que alcanza los 5.072 m de altitud en su punto más alto — uno de los trayectos ferroviarios más altos del mundo. Si dispones de tiempo suficiente, llegar en tren es preferible al avión: el ascenso es más progresivo (mejor para la aclimatación) y el recorrido por la meseta tibetana es uno de los viajes ferroviarios más espectaculares del mundo.
Es algo relativamente frecuente incluso en viajeros jóvenes y en buena forma física — la altitud no entiende de entrenamiento. No planifiques ninguna actividad exigente durante las primeras 24-48 horas en Lhasa: descansa, hidrátate y deja que el cuerpo se adapte antes de subir a zonas más altas.
Antigua residencia de invierno del Dalái Lama, sobre la colina Marpo Ri a más de 3.700 m. Trece pisos y más de mil habitaciones divididos en el Palacio Blanco (administrativo) y el Palacio Rojo (religioso, con las estupas de los Dalái Lamas). El acceso está muy regulado — reserva a través de tu agencia con la mayor antelación posible. Horario 9:00-16:00, última entrada 15:30. No se permiten fotos en la mayoría de las salas interiores.
El centro espiritual de Lhasa, fundado en el siglo VII por Songtsen Gampo, destino de peregrinación de todo el Tíbet histórico. Alrededor, el barrio de Barkhor invita a hacer una kora — caminar en sentido horario alrededor del templo junto a los peregrinos, recitando mantras. Una de las experiencias más auténticas de la ciudad.
Drepung fue el monasterio más grande del mundo, con hasta 7.000 monjes en su apogeo. En Sera, por las tardes, los monjes celebran debates filosóficos públicos con gestos teatrales — un espectáculo cultural único y accesible a los visitantes.
Uno de los tres lagos sagrados del Tíbet, a unas 2,5 horas en coche al suroeste de Lhasa, a 4.600 m de altitud. Aguas de un azul turquesa casi irreal, rodeadas de montañas nevadas. De camino se pasa por el glaciar Karola.
El lago salado más alto del mundo navegable, a 4.718 m, con las montañas nevadas de Nyenchen Tanglha reflejándose en el agua. Uno de los tres lagos sagrados junto a Yamdrok y Manasarovar (este último, ya cerca de la frontera con Nepal, en la ruta del Kailash).
El lado tibetano del Everest (Qomolangma, "madre sagrada" en tibetano) ofrece vistas igual de impresionantes que la ruta clásica nepalí, pero se llega en vehículo en vez de en trekking de varios días — el Campo Base Norte está a 20 km al sur de la montaña, en una llanura glacial a más de 5.000 m. Desde los miradores de Gawula y Dingri, camino al campo base, las vistas del Himalaya son de las mejores del recorrido.
Además de ruta de peregrinaje alrededor del Templo de Jokhang, el anillo de Barkhor es el mercado más animado de Lhasa: joyas de turquesa y coral, campanas rituales, banderas de oración y alfombras tibetanas. Regatea con calma — los precios iniciales suelen triplicar el valor real.
Mercado cubierto con puestos de especias, té, incienso y utensilios religiosos, mucho más frecuentado por tibetanos locales que por turistas — el contraste perfecto con el ambiente más fotografiado de Barkhor.
Al viajar obligatoriamente con agencia, el alojamiento suele venir incluido o gestionado en el paquete. Como referencia de niveles:
Abril-junio y septiembre-octubre son las mejores épocas, con cielos despejados y temperaturas más llevaderas. Julio-agosto trae el monzón, con más nubes aunque menos frío. Noviembre-marzo es invierno seco y muy frío, viable para Lhasa pero no para zonas de mayor altitud como Namtso o el Everest, con carreteras que pueden quedar cortadas por nieve.
El coste de la agencia y el permiso es la partida que más varía y que marca la diferencia frente al resto de China — no es opcional, así que conviene presupuestarlo desde el principio.
Dinos desde dónde llegas, cuántos días tienes y qué quieres ver. El planificador calcula tu ruta — con clima del mes y presupuesto adaptado.
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