Doce islas (y muchas más) en el extremo sureste del Egeo, casi tocando la costa turca, con capas de historia griega, romana, bizantina, de los Caballeros de San Juan e italiana superpuestas en la misma piedra. Rodas, con su ciudad medieval intacta, es la joya, pero Kos y Patmos ofrecen dos versiones completamente distintas de la misma región.
Rodas es la puerta de entrada habitual, con conexiones en ferry a Kos, Symi, Patmos y otras islas del archipiélago. Alquilar coche es la mejor forma de moverse dentro de cada isla.
Una de las ciudadelas medievales mejor conservadas de Europa, Patrimonio de la Humanidad desde 1988, con el Palacio del Gran Maestre de la Orden de San Juan como epicentro y la Calle de los Caballeros conservando las antiguas posadas de cada "lengua" de la orden. La plaza Hipócrates y la calle Sócrates concentran la vida comercial dentro de las murallas.
A 47 km de la capital, uno de los pueblos más hermosos de Grecia, de casas blancas y calles empedradas peatonales, coronado por una acrópolis a 116 metros de altura con restos de un templo dedicado a Atenea dentro de las murallas construidas por los Caballeros de Rodas.
La ciudad de Kos combina ágora, odeón romano y el castillo de Neratzia (siglos XIV-XV) construido por los Caballeros de Rodas. El Asclepion, dedicado al dios de la medicina, recuerda que aquí enseñó Hipócrates —su famoso plátano, según la leyenda plantado en el lugar exacto de sus clases, sigue en pie junto al puerto.
Conocida como la "Jerusalén del Egeo", Patmos es donde San Juan escribió el Apocalipsis tras ser exiliado por los romanos en el año 95 d.C. La Cueva del Apocalipsis y el Monasterio de San Juan el Teólogo, en lo alto de Chora, siguen siendo lugar de peregrinación; la isla mantiene incluso restricciones como la prohibición de nudismo en sus playas por su carácter religioso.
Un parque natural protegido famoso por la concentración masiva de mariposas tigre durante el verano, en un entorno de bosque y arroyos que ofrece un respiro fresco del calor estival.
Un antiguo balneario de arquitectura italiana restaurado junto a calas de agua cristalina, descubierto durante la ocupación italiana por sus propiedades curativas.
Una fortificación en ruinas sobre un peñasco solitario en la costa oeste, accesible por una corta pero empinada caminata, con una de las mejores puestas de sol de la isla.
Rodas y Kos ofrecen playas para todos los gustos, desde calas escondidas hasta extensas playas organizadas. Patmos, por su carácter religioso, mantiene un perfil de playa mucho más discreto.
Arena dorada y aguas poco profundas junto a un monasterio en lo alto de la colina, popular entre familias.
Cala rocosa que debe su nombre al actor de "Zorba el Griego"; de las mejores de la isla para snorkel.
En el extremo sur, donde se encuentran el Egeo y el Mediterráneo; paraíso del windsurf y kitesurf, con bares tranquilos para quien no practique el deporte.
La playa más animada y desarrollada de Rodas, con infraestructura completa y ambiente juvenil.
Playas organizadas en la costa sur y norte de Kos respectivamente, con buena oferta de alojamiento cercano.
Playas organizadas y tranquilas cerca del puerto de Skala, en el ambiente discreto característico de la isla.
El corazón comercial de la ciudad medieval, con tiendas de recuerdos, joyerías, anticuarios y terrazas repartidas entre las murallas del siglo XIV.
El puerto moderno de la ciudad, con cafés, restaurantes y la vida nocturna más variada de la isla fuera del casco medieval.
Los centros de fiesta juvenil por excelencia del Dodecaneso, con discotecas y bares hasta la madrugada; Kos capital ofrece una alternativa algo más tranquila con bares y tabernas junto al puerto.
La cocina de la región refleja siglos de influencias griega, otomana e italiana, con miel local, pescado a la parrilla y mezze como constantes en cualquier taberna del casco antiguo de Rodas o de los pueblos de Kos y Patmos.
La ciudad de Rodas (dentro o fuera de las murallas) es la base más práctica para combinar cultura y excursiones a Lindos. En Kos, la propia ciudad o Kardamena y Kefalos ofrecen buena oferta; Patmos mantiene un perfil de alojamiento boutique más exclusivo y discreto.
Mayo, junio, septiembre y octubre ofrecen las mejores temperaturas y menos aglomeración. Rodas presume de más de 300 días de sol al año, lo que la convierte en un destino viable incluso fuera de la temporada estricta de verano. Patmos, por su ambiente más contemplativo, se disfruta especialmente bien en temporada media.
Rodas y Kos son notablemente más económicas que Santorini o Mykonos; Patmos, por su carácter exclusivo, sube algo el presupuesto de alojamiento.
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