La capital intelectual y colonial de India, cuna del Renacimiento bengalí, da paso hacia el norte a las colinas de Darjeeling y Sikkim: plantaciones de té a 2.000 metros, un tren centenario Patrimonio de la Humanidad y monasterios budistas con el Kanchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo, como telón de fondo.
Capital de la India británica hasta 1911, Kolkata fue cuna del Renacimiento bengalí, un movimiento intelectual y artístico que impulsó la educación, la ciencia y las artes en toda India. Su arquitectura colonial convive con una vida cultural e intelectual que sigue muy viva.
Un imponente edificio de mármol blanco construido en honor a la reina Victoria, hoy museo con pinturas, esculturas y objetos de la época del Raj británico, rodeado de amplios jardines ideales para pasear al atardecer.
Uno de los puentes en voladizo más transitados del mundo, con un tráfico incesante de peatones, bicicletas, coches y carros que cruzan el río Hooghly a todas horas — todo un espectáculo visual, especialmente al amanecer desde el mercado de flores que se extiende justo debajo.
El templo de Kalighat, dedicado a la diosa Kali, protectora de la ciudad, recibe largas filas de peregrinos de toda India. Belur Math, sede de la Misión Ramakrishna a orillas del Hooghly, combina arquitectura hindú, cristiana e islámica como símbolo de unidad religiosa — un lugar sereno para pasear junto al río.
El museo más antiguo de India (1814) reúne fósiles, momias egipcias y arte indio bajo un mismo techo. College Street, conocida como "Boi Para", es el mercado de libros de segunda mano más grande de Asia, con puestos apilados durante manzanas enteras junto a la Universidad de Calcuta.
Bajo el propio puente Howrah, uno de los mercados de flores más grandes de Asia, activo desde el amanecer con miles de flores destinadas a templos y rituales.
Con más de 150 años de historia, el mercado colonial de referencia para ropa, especias y la mítica panadería Nahoum, activa desde 1902.
Kilómetros de puestos de libros nuevos y de segunda mano en cualquier idioma, el paraíso bibliófilo de todo el subcontinente.
El mayor mercado al por mayor de la ciudad, caótico y fascinante, cerca del histórico barrio chino de Tiretta Bazaar.
Fundada por los británicos en el siglo XIX como estación de retiro veraniego, Darjeeling se extiende entre plantaciones de té de ladera y vistas al Kanchenjunga, la tercera montaña más alta del mundo.
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este ferrocarril de vía estrecha (60 cm) inaugurado en el siglo XIX conecta Darjeeling con Ghum atravesando plantaciones de té y pequeños pueblos, con una parada destacada en el Batasia Loop, donde la vía traza un bucle completo sobre sí misma.
Cerca de 80 jardines de té rodean la ciudad, entre ellos Happy Valley Tea Estate, el más popular y accesible, y Badamtam Tea Estate, algo más alejado. Varias plantaciones ofrecen visitas guiadas con degustación del célebre té Darjeeling, uno de los más apreciados del mundo.
Excursión clásica al amanecer para ver, con suerte y cielo despejado, el Kanchenjunga e incluso el Everest a lo lejos. De regreso, el monasterio de Ghum (Yiga Choeling), el más antiguo de la zona, data de 1850 y alberga una estatua de Buda Maitreya de más de cuatro metros.
Antiguo reino independiente hasta su integración en India en 1975, Sikkim es, para muchos viajeros, el estado "menos parecido al resto de India": mayoría budista, extremadamente limpio y ordenado, y salpicado de monasterios sobre laderas verdes.
La capital de Sikkim se asienta sobre una cresta montañosa a 1.640 metros, con vistas al Kanchenjunga en días despejados. El Instituto Namgyal de Tibetología, con su estupa blanca, y el monasterio-palacio de Tsuklakhang son las visitas culturales de referencia; el mercado de MG Marg, peatonal, es el mejor lugar para pasear al anochecer.
El monasterio budista más grande de Sikkim, sede en el exilio de la escuela Karma Kagyu del budismo tibetano, con una arquitectura y una colección de arte religioso de gran valor.
Park Street concentra, desde la época colonial, la mayor densidad de restaurantes, cafés y bares de la ciudad, con un ambiente sofisticado heredado de su pasado como zona de ocio de la elite británica y bengalí.
Restaurantes históricos como Mocambo, de estética retro y cocina anglo-india, conviven con bares modernos y pubs; en Nochevieja la calle se cierra al tráfico para una fiesta callejera multitudinaria.
Este muelle colonial junto al Hooghly, con el puente Vidyasagar Setu iluminado de fondo, es el paseo nocturno más romántico de la ciudad, sin necesidad de entrar en ningún bar.
Octubre a marzo es la mejor época para Kolkata, con temperaturas de 15-25°C. Para Darjeeling y Sikkim, primavera (marzo-mayo) y otoño (octubre-noviembre) ofrecen los cielos más despejados para ver el Kanchenjunga; el monzón (junio-septiembre) trae niebla densa y lluvias que pueden interrumpir el servicio del tren de juguete. Octubre es también el mes del Durga Puja, la mayor celebración de Kolkata, que transforma la ciudad por completo durante casi una semana.
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