Sabah es otra escala de Malasia por completo: la montaña más alta del sudeste asiático, uno de los mejores puntos de buceo del planeta según Jacques Cousteau, y selva de verdad, con orangutanes, elefantes pigmeos y monos narigudos viviendo en libertad a orillas de un río. Aquí el país deja de ser solo playas y templos para convertirse en naturaleza salvaje a una escala completamente distinta.
Conocida simplemente como "KK", la capital de Sabah pasó de ser un asentamiento pesquero llamado Api-Api a una ciudad que ha crecido con rapidez gracias al turismo — puerta de entrada obligada a las montañas, la selva y los arrecifes del Borneo malayo, con una etnia dominante propia, los Dusun, que dan a la región un carácter cultural distinto al resto de Malasia.
La mezquita principal de la ciudad, con capacidad para unos 5.000 fieles, cúpulas azules y doradas y minaretes clásicos — inspirada en las grandes mezquitas de La Meca y Medina. Visitable fuera de horas de rezo con vestimenta apropiada.
Construida sobre un lago artificial en el estrecho de Likas, junto al paseo marítimo — mezcla de arquitectura islámica tradicional y moderna, con capacidad para varios miles de fieles y un aspecto especialmente sereno en noches de luna llena. Entrada de pago, con ropa adecuada disponible in situ.
Uno de los templos budistas chinos más grandes y antiguos de la ciudad, con pagodas, jardines cuidados y una gran estatua de Buda sentado en meditación presidiendo la fachada principal.
El Mercado de la Calle Gaya, cada domingo por la mañana, es el más conocido de la ciudad, con souvenirs, ropa y artesanía local. El Mercado Filipino (Pasar Filipino), en el paseo marítimo, es de día un mercado de artesanía —perlas, tallas de madera, textiles— y de noche se transforma en una zona de restaurantes de marisco a la brasa. El Mercado Central, también junto al mar, reúne especias, pescado seco y fruta fresca en un despliegue de colores y aromas muy propio del sudeste asiático.
La torre del reloj de 1902, construida enteramente en madera sin elementos de sujeción adicionales, es de los pocos edificios que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. El atardecer en la playa de Tanjung Aru, con las islas del Parque Tunku Abdul Rahman recortadas contra el horizonte, es de los momentos imprescindibles de cualquier estancia en KK.
Con 4.095 metros, el monte Kinabalu es la montaña más alta del sudeste asiático, visible desde la propia costa en días despejados, y da nombre a la ciudad que se extiende a sus pies. Todo el macizo y sus alrededores forman el Kinabalu Park, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su biodiversidad excepcional, con especies que van desde la Rafflesia —la flor más grande del mundo— hasta plantas carnívoras endémicas.
Coronar la cumbre requiere permiso oficial y guía certificado obligatorio, gestionados por Sabah Parks — tanto los permisos como el alojamiento en el refugio de Panalaban (a mitad de camino) son limitados cada día, así que conviene reservar con meses de antelación en temporada alta. La ascensión se hace en dos días: primera jornada hasta Panalaban, madrugada de salida hacia la cima para ver el amanecer, y bajada el mismo segundo día. El tiempo en la montaña cambia con rapidez, y la niebla es habitual incluso con buena previsión.
No hace falta coronar la montaña para disfrutar del parque: los senderos de las faldas, los jardines botánicos y el propio paisaje ya justifican la visita para quien no quiera o no pueda hacer la ascensión completa.
Aguas termales dentro del propio Kinabalu Park, con piscinas al aire libre y un canopy walk sobre la selva — el complemento perfecto tras el esfuerzo de la ascensión, o un plan independiente de medio día para quien se quede en la zona sin subir a la cumbre.
Jacques-Yves Cousteau, el padre del buceo moderno, describió Sipadan como "una obra de arte que no ha sido violada". Es la única isla de Malasia situada fuera de la plataforma continental, con paredes submarinas verticales que caen hasta 600 metros — motivo por el que aparece de forma habitual en listados de los mejores puntos de buceo del mundo.
Parque nacional protegido con un cupo estricto de 120 permisos de buceo al día, gestionados con antelación a través de escuelas de buceo u hoteles de Semporna o Mabul —no se puede pernoctar en la propia isla—. Bajo el agua: tortugas marinas en cantidades poco habituales en cualquier otro punto del mundo, tiburones martillo, cardúmenes de barracudas que forman auténticos remolinos, y peces napoleón de hasta 2 metros. Buceable todo el año, aunque abril-octubre ofrece las mejores condiciones de visibilidad, hasta 30 metros.
Isla cercana a Sipadan, con estructuras de resort sobre pilotes que le dan un aspecto de postal — más orientada al viajero mochilero que Sipadan, y famosa entre buceadores por el "muck diving" (buceo en fondos de arena y escombros), ideal para macrofotografía: peces rana, caballitos de mar y pulpos entre una variedad de criaturas diminutas difícil de igualar en otros destinos.
Cerca de Mabul, con chalets sobre pilares directamente en el agua — arenas blancas y aguas cristalinas, y acceso a los mismos puntos de buceo de la zona sin la afluencia de Sipadan.
Además de Sipadan, las aguas de Sabah han registrado avistamientos de orcas y tiburones zorro en Sipadan y Layang-Layang, dugongos frente a Pulau Tiga y la isla de Mantanani, y tiburones ballena cerca de la propia Kota Kinabalu, en las islas del Parque Tunku Abdul Rahman — Semporna, puerta de entrada a Mabul y Bum-Bum, es además el punto de referencia para el buceo de macrofotografía en la región.
A solo 15-20 minutos en lancha rápida desde el muelle de Jesselton Point, en pleno centro de Kota Kinabalu, cinco islas forman uno de los parques marinos más accesibles de todo el país — se puede visitar en una excursión de un día sin necesidad de organizar nada con semanas de antelación, algo poco habitual en el resto de zonas insulares de Malasia.
La única isla del parque con alojamiento propio, ideal para quedarse más de un día — playas de arena blanca, snorkel y la infraestructura turística más desarrollada de las cinco.
Solo 10 hectáreas, de las más pequeñas del parque, con aguas cristalinas llenas de peces y coral — famosa por sus grandes varanos ("dragones de Sapi"), algunos de hasta 2 metros de largo.
La más pequeña de las cinco, con menos afluencia que Manukan o Sapi — buena opción para quien busca algo más de calma dentro del mismo parque marino.
La isla principal del archipiélago, con senderos de selva y varias playas distintas repartidas por su costa — la opción con más naturaleza terrestre además de la marina.
La menos frecuentada de las cinco islas del parque, sin apenas infraestructura — buena alternativa para quien busca escapar de las multitudes de Manukan o Sapi en temporada alta.
Se puede elegir 2-3 islas por excursión combinando barcos desde Jesselton Point; hay una tasa única del parque nacional (unos 25 RM) válida para todas las islas visitadas el mismo día.
La otra gran razón para venir a Sabah, junto al buceo y la montaña, es la posibilidad real de ver fauna salvaje de Borneo en semilibertad o en su propio hábitat — algo que en pocos lugares del planeta se puede hacer con esta facilidad.
Fundado en 1964 cerca de Sandakan, rehabilita orangutanes huérfanos o rescatados del cautiverio, enseñándoles a trepar, balancearse y buscar su propia comida antes de una eventual reintroducción en la selva. Las plataformas de alimentación, a horas fijas de mañana y tarde, permiten ver orangutanes en semilibertad —acuden si quieren, no está garantizado, aunque es habitual—. Conviene llegar con media hora de margen antes del horario de alimentación para conseguir buen sitio.
Justo al lado de Sepilok, el único centro del mundo dedicado en exclusiva al oso solar, el oso más pequeño del planeta (entre 120-150 cm y 27-65 kg de adulto) — un complemento breve y muy recomendable a la visita de los orangutanes.
El río más largo de Sabah, con estancias de 2-3 días en lodges de la jungla como principal atractivo — cruceros fluviales de madrugada y atardecer en busca de monos narigudos (probóscide, apodados "los holandeses" por su nariz prominente), macacos, cocodrilos, murciélagos gigantes, cálaos y, con suerte real —nunca garantizada, son animales en libertad—, elefantes pigmeos y orangutanes salvajes. Muchas excursiones combinan Sepilok con 2-3 noches en el Kinabatangan en un único paquete.
Poblado cultural étnico a las afueras de Kota Kinabalu, con representación de cinco de los numerosos grupos étnicos de Sabah — una introducción a las tradiciones, la comida y las danzas de las comunidades indígenas del estado, con guías que a menudo pertenecen ellos mismos a las etnias representadas.
Clima tropical húmedo todo el año, con lluvias posibles en cualquier mes. Febrero a abril son los meses más secos y recomendables tanto para el ascenso al monte Kinabalu como para las islas; de septiembre a enero aumenta la probabilidad de lluvias fuertes. El buceo en Sipadan, Mabul y Kapalai es bueno todo el año, aunque de abril a octubre el agua está más tranquila y con mejor visibilidad; de noviembre a marzo las corrientes pueden ser más fuertes, con posibilidad de encuentros con especies pelágicas de paso. En el propio monte Kinabalu la temperatura baja considerablemente por la altitud, con niebla frecuente incluso en temporada seca.
El buceo en Sipadan (permisos, transporte a Semporna, escuela) y los tours organizados al río Kinabatangan son, con diferencia, los gastos que más disparan el presupuesto en cualquier categoría — no hay forma barata de hacer ninguno de los dos, aunque siguen siendo más asequibles que experiencias equivalentes en otras partes del mundo.
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